La apertura al comercio y la inversión extranjera directa ha estimulado el crecimiento y la creación de empleos formales, pero muchos trabajadores, empresas y regiones aún no se han beneficiado de ello. El nearshoring ofrece oportunidades nuevas a Costa Rica para aprovechar su apertura comercial y maximizar los beneficios del comercio, lo cual demandará continuar optimizando las políticas comerciales, así como la mejora de la educación, fortalecer la innovación, mejoras de la infraestructura y la promoción de una competencia más fuerte.
El compromiso de Costa Rica con el libre comercio ha impulsado las exportaciones, diversificado la producción y estimulado el crecimiento económico. Los dispositivos médicos y los servicios empresariales han superado a los productos agrícolas y al turismo como las principales exportaciones del país (Gráfico 5). El destacado desempeño comercial de Costa Rica, así como su capacidad de atraer inversión extranjera directa son el resultado de una exitosa política comercial. Sin embargo, dado que las exportaciones siguen concentradas en unos pocos destinos, especialmente en Estados Unidos (que representa el 45 % del total), los esfuerzos continuos del gobierno para diversificar los acuerdos comerciales y mejorar la facilitación del comercio son positivos. Desde 2022, estas iniciativas han cobrado un impulso significativo, lo que favorecerá una mayor integración en las cadenas de valor globales y regionales.
La fuerza laboral bien educada de Costa Rica ha sido tradicionalmente un factor clave para atraer inversión extranjera directa y desarrollar exportaciones de mayor valor agregado. La educación es una prioridad para el país, pero el sistema educativo ha tenido dificultades para mantener el ritmo de la creciente demanda de habilidades avanzadas y de alta tecnología, lo que ha generado una gran escasez de talento que ahora representa una amenaza crítica para la capacidad de Costa Rica de atraer inversión extranjera y maximizar los beneficios del comercio. Se ha activado una reforma educativa integral, pero los plazos y hitos clave aún no están claramente definidos. Entre las prioridades urgentes se encuentran acelerar la reforma de la educación técnica para fortalecer las habilidades técnicas, aumentar el número de técnicos y graduados en áreas STEM, y garantizar que la educación universitaria esté mejor alineada con las demandas del mercado laboral.
Impulsar la innovación es fundamental para que las empresas costarricenses accedan a los mercados internacionales. Sin embargo, la interacción entre las universidades públicas y el sector empresarial es limitada, y la mayor parte del financiamiento para innovación se destina directamente a las universidades sin evaluaciones de impacto. Además, el financiamiento competitivo basado en el desempeño es reducido en comparación con otros países de la OCDE.
Los cuellos de botella en la infraestructura son significativos, lo que incrementa los costos del comercio y limita la participación de las regiones más remotas y de las PyMEs en el comercio internacional. Los principales problemas incluyen carreteras de baja calidad y puertos congestionados. La deficiente calidad de la infraestructura de transporte se debe a un gasto insuficiente, una planificación estratégica ineficaz y una ejecución ineficiente de proyectos de inversión, con solo el 30 % del gasto de capital presupuestado efectivamente ejecutado.
Impulsar la competencia en los mercados nacionales puede ayudar a las empresas costarricenses a acceder a mejores insumos a costos más bajos. Actualmente, Costa Rica cuenta con algunas de las regulaciones más estrictas en la OCDE. Se realizan esfuerzos por mejorar la competencia en ciertas áreas, como la eliminación de prácticas anticompetitivas en el área de los servicios profesionales y reducir el amplio y complejo conjunto de regulaciones. Continuar aumentando el presupuesto de la autoridad de competencia es crucial para poder identificar y abordar las prácticas anticompetitivas.